jueves, 26 de abril de 2018

La carpeta y las fotocopias

Estábamos en plena faena  ayudando y atendiendo a las personas muy necesitadas que acuden a ACOMAR. Suena el teléfono. Era una persona conocida que se había  informado del servicio que realizamos a estas personas.  Hablamos; su idea, aparte de venir a saludarnos, era la de dar una especie de catequesis o charla sobre Jesucristo a los acogidos. Le dije que viniera, que no había ningún inconveniente, señalamos día y hora.
Cuando lo veo entrar  por las puertas nos saludamos y traía un montón de libros, revistas religiosas, varias carpetas con muchas fotocopias… Le pregunté para qué  era todo ese material y me dice muy extrañado ¡Anda ya no te acuerdas que hoy era la charla!. Además de la Biblia, los Evangelios… traigo varias carpetas y muchas fotocopias, que yo he preparado, lo tengo todo muy claro. Verás  que bien  va a salir todo. ¿Cuándo empezamos la evangelización?,
Le dije que, por favor, pasara  a la cocina y se pusiera un delantal, que es nuestra prenda de trabajo en ACOMAR. Se quedó un poco parado…¿Un delantal, para evangelizar?, me preguntó. Sí, un delantal, le respondí. Vas a recibir más de lo que tú piensas dar, vas a hablar con obras y deja  las carpetas y fotocopias.  Se puso el delantal. Sentado   me miraba un poco extrañado… Al poco rato vio que de la pequeña cocina de ACOMAR, salían  varios  voluntarios y voluntarias, con sus delantales puestos  y llevando bandejas de comida, café, leche, bollería, cubertería… para servir  la merienda y la cena  a estas personas muy  necesitadas y otros voluntarios y voluntarias se sentaban  en el lugar de la acogida para dialogar, escuchar, atender  y dar posibles soluciones a los problemas que presentan estas personas.
Se me queda mirando y me dice: Ahora comprendo, llevas razón:  de carpetas y fotocopias nada de nada. Lo que se lleva aquí, del Evangelio, es el servicio con obras y la escucha  y el diálogo a estas personas con mucho amor. Y comenzó su servicio  ayudando a preparar la cena, limpiando y recogiendo la mesa donde habían estado cenando estas personas, ayudando en la cocina con los otros compañeros y compañeras a preparar bolsas de comida para todos los atendidos y a repartirlas, limpiando material de cocina, barriendo el suelo… Observaba como en el lugar de  la  acogida, se dialogaba de forma privada con estas personas  y se les llevaba el acompañamiento y seguimiento de sus casos, ayudándoles en sus carencias.
Cuando terminó, estuvo casi dos horas, se quitó el delantal y me dice: Gracias por darme esta oportunidad. He vivido la sonrisa, la alegría, las gracias que  me  han dado por servirlos, la mirada, el silencio, la humildad, la paciencia…el respeto que produce servirlas…  Es verdad, que me he dado,   pero he recibido mucho más. En mi corazón llevo la alegría y la paz del  servicio hecho a Dios.
Me pregunta:¿Puedo venir otro día? . Le  respondo: avísame para incluirte  ese día, como voluntario; pero no me traigas más carpetas ni más fotocopias. Me dice:  No, No, quédate tranquilo. Se evangeliza más, mucho más con las  obras, que con los papeles,  libros  y charlas… Así es  el  reino de Dios. Salvador. Alicante 22 Abril 2018.

lunes, 26 de marzo de 2018

Ver a Cristo

Hace unos días, hablando con un grupo de voluntarios y voluntarias jóvenes, venían por primera vez a ACOMAR, para prestar el servicio y la atención que damos diariamente a todos los colectivos de pobreza y marginación que llegan a nuestra Casa. Querían tener una información más completa, se trataron los temas más frecuentes y necesarios, como pueden ser: las situaciones que enraízan a estas personas en el inmenso campo de la pobreza, de cómo llegamos a contactar con ellas, tanto externa como internamente, de los procesos correspondientes, de cómo ha de ser la actitud del voluntario o de la voluntaria, etc. Hacían preguntas sobre las situaciones de pobreza actual, del número de persona que llegan, si responden a  los procesos que  comienzan y realizan.
Pues bien a todas esas preguntas y a otras muchas más, les fuimos dando respuesta, y se les notaba que están relajados y muy atentos.
A tantas preguntas les faltaba una, y nos pidieron, que por favor, le informáramos de cómo nació esta labor. Se lo explicamos. Y veíamos como les nacía en su interior, el querer saber, si después de los años que se lleva tratando a los pobres, todavía les podía ocurrir a ellos lo mismo que a los fundadores de esta Obra que comenzaron a cuidar de un pobre descalzo, con frío, hambriento y abandonado, porque vieron en él la imagen de Cristo sufriendo.
Le explicamos que ellos iban a servir en  cada pobre de ACOMAR al mismo Jesucristo. “Lo que hacéis con uno de estos más pobres, conmigo lo hacéis”. No vienen para estar en los pobres ni para los pobres. Vienen para estar con los pobres. En cada persona pobre podían ver al mismo Cristo cargado con su cruz, de  abandono personal, enfermedad mental, drogadicción, alcoholismo… Que piden ayuda porque no pueden con el peso de tanta cruz, y también lo pudieron ver clavado en su cruz, la cruz de la soledad, del olvido, de la impotencia de la indiferencia… y pedían ayuda para poder   aliviar de tanto sufrimiento…
Amigos, amigas, aquí os vais a encontrar con un Vía Crucis permanente y diario, porque ACOMAR, sabiendo el sufrimiento que lleva Cristo en estas personas, no puede cerrar ningún día del año. En resumen que ACOMAR no tiene vacaciones, porque el hambre y la enfermedad no tienen vacaciones. ACOMAR, celebra su gran Pascua, cuando esta persona muy pobre comienza a tener su libertad y dignidad. Esa es nuestra Pascua, Cristo está ya vivo y libre de ataduras.
Se hizo un profundo silencio. Les dijimos que si había más preguntas que hacer. Nos respondieron que todo estaba muy claro.
Se terminó la reunión y pasaron a la pequeña cocina de ACOMAR, fueron bien recibidos y se pusieron a preparar la alimentación para servir a Cristo en cada persona muy pobre.
Cuando terminaron al cabo de dos horas,  del trabajo en el servicio, pasaron a explicarnos su experiencia. Nos comentaron, que como habían visto a Cristo en los pobres, volverían cada vez que se les llame a servir al mismo Jesucristo.
Le dimos gracias al Señor y a su Santísima Madre, Madre de todos y de los pobres, por las nuevas vocaciones que nos manda.

sábado, 3 de febrero de 2018

ACOMAR y sus 28 años

  El día  2 de Febrero del año 1990 a las 18´00 horas, en una tarde fría y lluviosa, estaba una persona, mojada por el agua que caía, con poca ropa, casi descalzo, tiritando y sin alimentos, mendigando en la puerta de la parroquia. Mercedes y yo nos interesamos por él y por su situación. Ni tenía alojamiento, ni alimentación, ni tampoco trabajo…, comenzamos a ayudarle, estuvo 3 años con nosotros y salió adelante, volviendo nuevamente a su lugar de trabajo. Así de sencillo nació ACOMAR. Ya otro  día comenzaré a contaros  con más detalles los pequeños pasos de ACOMAR, en la realización de grandes metas y en la continuidad. Y todo desde el voluntariado. Por eso hoy me dirijo a vosotros y a vosotras.
Amigos  y amigas. Me mueve escribiros estas letras por dos temas muy importantes que tenemos en nuestra Casa. Primero, la fuerza de la verdad y segundo el colectivo de personas que atendemos y servimos.
La fuerza de la verdad está en vosotros y en vosotras. Está en vuestros corazones, en vuestra fidelidad  al compromiso de ayudar a las personas más  necesitadas; que dejándolo todo venís para estar con ellas. Personas que no conocéis,  ni  sabéis nada de ellas. Solamente que están en ACOMAR, que son personas  y aquí son atendidas. Simplemente con ese pequeño detalle ya  os nace  el compromiso fuerte de llegar aquí y  de  estar con  los pobres.
Segundo tema, el colectivo de personas que llegan diariamente a nuestra Casa, buscando un rayo de esperanza para  poder rehacer sus vidas que están “rotas”.
Sus carencias son tanto externas como internas: No tengo qué comer…no tengo alojamiento…no tengo quien me ayude a salir del alcohol,… no tengo quien me prepare la comida… no tengo quien me escuche…no  tengo  quien me comprenda, ni sepa de mi vida… a nadie le importo…Ante estos lamentos de un corazón destrozado  por sus muchos sufrimientos… la respuesta de ACOMAR es: “  Pasa, siéntate, vamos a escucharte y ayudarte”…
Comienza el servicio, la atención, la ayuda, la escucha… es  el corazón del voluntario, de la voluntaria que se pone en marcha y  se  va uniendo al corazón “roto” de la persona, hundida, fracasada, olvidada… y comienza a dar vida donde no había más que sombras muy alargadas de tristeza, va naciendo la esperanza.
Luego está  el   vacío interior profundo  que vive el alma la persona  fracasada, que la va llenando  de soledad, de olvido… Aquí  la presencia del voluntario y de la voluntaria en el servicio que le  presta, con  hechos,  le va llenando  su YO  de comprensión, de amabilidad, de ternura… y le va naciendo la alegría.
 El corazón del voluntario y de  voluntaria no engaña, es la esencia del servicio, sirviendo, amando, trabajando, oyendo, esperando, todo de forma muy humana..Con estas actitudes el corazón del voluntario y de la voluntaria  no se cansa.  Ni tampoco lleva cuenta del tiempo  que ha de estar  cercano escuchando a la persona. Si ha  de volver a comenzar por un error de la persona acogida, nuevamente  comienza el proceso. Si hay que preparar más alimentación de la prevista, porque hay más pobres que atender allí está el voluntario y la voluntaria, con la mayor alegría preparándoles su alimentación y  si falta ropa  también la busca.  El  voluntario, la voluntaria es persona  muy importante en el lugar que ocupe, siempre con humildad, porque  es  el eslabón de la cadena del servicio  a la persona. Cada eslabón tiene su misión y entre todos somos capaces de transformar la situación de tantas y tantas personas que sufren, en recinto de paz y serenidad.
Pues bien,  fijémonos la  importancia que tiene en la vida de cualquiera de nosotros que estamos organizados, estas dos situaciones; la  esperanza y la alegría, pueden ser signos de seguridad. Pues fijémonos también, en  la vida de cada una de  estas personas cubiertas de “heridas” y además excluidas, que no cuentan para nadie, cómo puede repercutir, ante la carencia de todo tanto externo como interno, que vaya brotando en el corazón de esa persona la situación de la  esperanza, para conseguir su dignidad  y la situación de la alegría,  Amigos, amigas la persona puede estar curada y lo hablo desde una experiencia de estos años  vividos en el campo de la pobreza, simplemente porque se siente querida y amada. Es importantísimo para la persona  el sentirse amada porque ahí está el comienzo para ser curada.
Durante  el proceso, camino a realizar  con la persona, y al final del   mismo… se oye desde lo más profundo del alma del  pobre… se escucha un leve susurro  que habla y nos dice muy suavemente y con mucha paz… “pues es verdad que me preparaste de comer”…”es verdad que me serviste la comida, la cena, la merienda”, es verdad que estaba en la droga y me ayudaste”… “es verdad que estaba en la calle, durmiendo en un cajero y me diste alojamiento”…” es verdad que en todo lo  que hacías ya me estabas amando”….y la persona que has acompañado y que has servido y que has  amado, como la primera que atendimos, que estaba tiritando de frio, al final te sonríe…
¿Qué mayor fuerza de la verdad  cristiana  podemos encontrar en nuestra vida que el compromiso de fidelidad en el servicio a estas personas muy muy pobres?.
Todo esto, y más, se va realizando gracias a Dios. Aún nos queda mucho más por hacer.
Un fuerte abrazo para todo el voluntariado de ACOMAR. Mercedes y Salvador.
 Alicante 31 Enero 2018.

martes, 19 de diciembre de 2017

El Calor del corazón

Está muy próxima la Navidad. Fiestas bonitas, entrañables, familiares… Por la calle hace frío, los días son más cortos. La ropa de abrigo ya  sale de los armarios  y las bufandas… A pesar de ello en el ambiente social, más felicitaciones, regalos, más compras, más  viajes, mejores comidas, más reuniones…Parece que todos estamos más felices.¡¡Es la Navidad!!  Y lleva su ambiente propio.  ¡Qué bonito!, Pero todo eso lo podemos encontrar en nuestro mundo, que tiene que ser así, porque para eso es Navidad.
También en estas fiestas de  Navidad hay otro mundo, muy cercano al nuestro, pero no es el nuestro. No, lo es.   También está lleno de personas como tú y como yo.  Nuestro mundo de luces, farolitos, arbolitos, mazapán, pandereta, jolgorio…  no existe para ellas. No le dice nada. Puede ser que en  su tiempo lo hayan vivido, pero ahora las cosas han cambiado. Viven más su abandono que la Navidad. ¡ Y es Navidad.!.
Estas personas están en nuestra sociedad en un lugar bastante oscuro, triste, silencioso, humillante… que no está muy lejos, lo podemos encontrar a la vuelta de la esquina. Amigos, amigas,  ese   lugar  se llama el campo de la pobreza.
Su Navidad no es nuestra Navidad. Aquí  hay  personas  con las luces de su alma apagadas, con un vacío interior profundo donde todo es oscuridad, todo es sufrimiento y silencio amargo. Su  Yo único e irrepetible no existe, está acabado, aplastado, por muchas situaciones y carencias. Como su Yo no existe, carecen de una vida. Aquí en esta Navidad no solamente hace frío fuera también hace frio dentro en el corazón  del pobre.
La más dura e  importante situación  y  la mayor  carencia, que siempre llevan consigo, es la de no sentirse amada la persona. ¡Ojo!,   que  también le puede ocurrir a cualquiera de nosotros, aunque tengamos un techo, una ducha, una cama, una manta o un plato de comida diaria, que ellas no tienen. Porque  no sentirse amados, o amadas es  la gran tema social en el mundo de hoy. Estas personas muy muy pobres lo  viven, hace ya muchos años ininterrumpidamente. ¿Quién quiere a un pobre?. ¿Quién se va a sentar diariamente con una  de estas personas, simplemente para dialogar con ellas?. Quien hace frente a todo lo que la ata y la maltrata. Pero  ahí están en el silencio de la Navidad. Pueden pasar desapercibidas para muchas personas, pero ahí está el inmenso campo de la pobreza.
Ahora en estas fechas  vamos a  ser  más solidarios,  más humanos, más cercanos a ellas.  Y  está muy bien, muy bien…. Pero luego… ¿Le hemos preguntado alguna vez a una de estas personas cuál es tu Navidad?. Le faltan fuerzas para comenzar a caminar hacía su Navidad. Su alma, su YO carecen de calor, no tienen a nadie para ayudarle.
Su Navidad, amigos, amigas, comienza cuando tú y yo nos comprometemos, desde nuestro corazón  a transmitirle sentimientos de amor, cariño, comprensión, ternura, escucha, escucha, y sobre todo PAZ. De esta forma la persona será capaz de romper poco a poco con  las raíces que la ataban al inmenso campo de la pobreza. Su alma comenzará  a tener su propia luz, su autoestima y comenzará a caminar. Su Navidad  ha comenzado. Su  Navidad será tener y vivir su dignidad. Entonces podremos cantar:  “ Gloria a Dios en las alturas  y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad” (Lc .2, 14).  Amigos, amigas  en  ACOMAR todo el año es Navidad. Salvador. 15 Diciembre 2017.

sábado, 4 de noviembre de 2017

La esperanza de la persona muy muy pobre.

No me dedico a mirar estadísticas ni números de personas que pueden estar en situaciones difíciles de pobreza, ni las que nos pueden llegar. Las relaciones de números me parecen frías,   se respetan. Me agrada más  vivir  la realidad, del día a día.  El momento cercano y  actual con    el trabajo, el servicio, la atención, el cuidado que en nuestra Casa de Acogida y Seguimiento, que todos los voluntarios, vocacionados, vamos realizando,  día a día, todos  los días del año, con   nuestra debilidades  y nuestros  fallos,  en  favor de las personas últimas de nuestra sociedad. Abriendo nuevos caminos hacía nuevos horizontes, con la ayuda del Señor.
Hay tres verbos, que al realizar nuestro servicio se pueden conjugar: Acoger, Atender y Tratar. Son imprescindibles si se va a llegar al fin de nuestra actuación;  que es  aceptar a la persona de forma integral. Estos infinitivos  hay que conjugarlos  llevando a la práctica un plan de trabajo, elaborado juntamente con la persona, si ella voluntariamente quiere nuestra ayuda, para salir de su situación de pobreza
1º. Acoger:   Ahí  se  le va  abrir  la primera puerta a la persona necesitada. Se realiza la Acogida. Aquí prevalece la escucha, la escucha, la escucha a la persona, ayudándole a desbrozar su situación, con nuestro corazón dispuesto a ayudar,  servir   y  amar a la persona.
2º. Atender: Si se han escuchado los momentos de sufrimiento y carencias que  padece la persona  no superficialmente  sino tratándolos con nuestro corazón y poniéndonos en su lugar  llegaremos a tener  el convencimiento de cuáles son las necesidades que tiene la persona analizando  su tema con todo nuestro corazón y  buscando soluciones para  romper  con tantas carencias, que la humillan.
3º. Tratar: Equivale  a comenzar con ella un camino de diálogo, comprensión, ternura, afecto… intentando transmitirle los sentimientos cristianos de nuestro corazón a su corazón, creyendo a la persona. Seguro que se abrirá y llegará  la comunicación. Ambas personas se conocerán  y llegará la amistad.
Naturalmente, todos estos pasos, hay  que darlos permanentemente con la persona, sin prisas.
De lo que se trata, es  de ayudar a la persona para que ella,  poco a poco, vaya creando  su   propia autoestima, su fuerza y su vida y comience a tener su paz y confianza en sí misma.
Tengamos presente que estas personas están caminado por sendas muy oscuras y muy difíciles Se han caído y se han levantado. Hay en ellas una virtud muy importante que después de todo lo  pasado  aún la conservan, que es la Esperanza.     Creen  todavía    que la luz de  un pequeño” farol”   se puede encender, algún día, en el túnel duro y oscuro de su vida.  ¿ Por qué no puedes ser tú ese  “farol”?.  Deja por un rato tus ocupaciones y preocupaciones. Remonta, el vuelo de tu corazón acercándote a estas personas y dando vida  comenzarás a vivir otro estilo vida, que te fortalecerá. Acompaña a quien te puede necesitar, no está muy lejos. La esperanza del  pobre  te espera, llenará tu alma.  Nunca te irás de vacío.

viernes, 22 de septiembre de 2017

DAR Y RECIBIR

                     Cuando se camina por la vida y el corazón nos lleva, por las circunstancias que sean, a estar cerca de las personas que padecen necesidades, no nos podemos ni imaginar el bien que nos puede hacer el tratarlas y relacionarnos con ellas, siempre que vayamos directamente en su ayuda, por pequeña que sea. “Hay más dicha en dar que en recibir” (Hechos. 20, 35).
Son personas como nosotros. Muchas han pasado y siguen pasando auténticos “calvarios” en sus vidas. Incomprensiones, dependencias, enfermedades, abandonos, rupturas…fracasos en el ámbito familiar, laboral, social... Su compañera inseparable es su soledad y unida a ella están la desesperanza y el desorden.  Ante tanta polvareda, lo más fácil del mundo es “ dejarlas donde están como cosa rechazada” y olvidarlas pasando página. Eso no es justo. Hay que recuperarlas y ayudarlas, porque a mí también me agradaría que me ayudaran cuando pasara un mal momento. Pero todo no está perdido.
 En ACOMAR,  al voluntariado, se le ofrece la gran oportunidad de ayudar a seres humanos, a irse realizando como personas que son, en su dignidad, y vayan poco a poco dejando de sufrir tanta y tanta marginación.  Llegamos con nuestros sentimientos, a lo más profundo del corazón de la persona muy pobre, con hechos y palabras.  Nunca tendremos a la persona realizada si no lo hacemos de forma integral.  Si queremos que la persona pueda valerse por sí  misma y sea la protagonista de  su propia liberación  ha de tener  su propia fuerza interior que le empuje a salir. Si al darnos, también le transmitimos desde nuestro corazón, paz, orden, alegría, seguridad, creatividad, diálogo… vamos llenándole el vacío interior profundo donde está su YO y se va generando  vida, fuerza, esperanza… y la propia  autoestima que no aparecía, comienza lentamente a brotar.
 Es precioso ver “nacer” a la persona a sus años y mucho más, el luchar por su dignidad. Nosotros analizamos  el “dar y el recibir” en  el sentido de dar es amar  y el  recibir sentirse amado, de corazón a corazón.
                    Os pongo un ejemplo: Una persona que tenemos Acogida, hace años. Se llama Manolo. (Por respetar su verdadero nombre se silencia). Llegó a nuestra Casa completamente “roto” interior y exteriormente.
 Había corrido  mucho en  su vida anterior, la había vivido con mucha prisa;  amistades, alcohol, dependencias… había  trabajado y ganado su dinero,  pero como lo había ganado lo había perdido…  De tanto correr, llegó el día  en que se cansó. Meditó su situación. Se terminaron los amigos, el trabajo, las fuerzas… ¿Dónde voy?. ¿A quién le cuento mi historia?. Buscaba quien le pudiera  dar una seguridad interior y exterior para poder comenzar, al menos “respirar” cada día.
 Para  remediar su situación había estado en varios Centros. No hubo entendimiento. Siguió buscando y a la vez empeoraba su situación. Recuerdo cuando llegó a Casa. En el aspecto externo: Desnutrido, mal vestido, sin higiene, descansando en un cartón, en el suelo… en el aspecto interno después de la entrevista que tuvimos con esa persona: desorientado,  desanimado, fracasado, olvidado, humillado…y alcohólico.
 Su YO,  estaba acabado. La autoestima no existía. Le ofrecimos nuestro Proyecto de Intervención y lo aceptó. Estaba  Acogido.  Tenía  cubiertos todos los servicios de atención primaria; (alojamiento, comida higiene, ropa… y lo más importante, el seguimiento de su caso).
 Comenzó el proceso. Realizamos un plan personal, de mutuo acuerdo para llevarlo adelante. Tenía, a su tiempo, las entrevistas con UCA, servicios técnicos, tema alcoholismo. La medicación recetada se la administrábamos y diariamente nuestras entrevistas de seguimiento y acompañamiento.
Al principio, le costó  aceptar su situación, le faltaba voluntad, para llevar adelante los compromisos pactados.  Le llegaron los recelos y temores ante la nueva situación. En la mayoría de los casos, en este  punto,  comienza,  en la persona, una lucha interna en el querer salir de su situación y el no verse capacitado para lograrla. Él mismo puede comenzar a no valorar lo que está haciendo. Pueden llegar las contramarchas, desánimos, rechazos… Es el momento de reforzar mucho más su autoestima. Había que  evitar esa situación de dolor y sufrimiento. Poco a poco seguimos transmitiéndole a su YO, los sentimiento de paz, alegría, esperanza, vida, confianza… en una palabra dándole seguridad tanto interna como externa,  con hechos y palabras, siempre próximos a  la persona. Aquí ocurre un paso muy importante  en el proceso, que si se siente amado, respetado, querido, organizado… por las personas que le rodean, él mismo comienza a respetarse, amarse, organizarse cada día más y le van llegando las fuerzas internas y su YO comenzó a tener  su posición y comienzan a funcionar sus decisiones propias. Aquí todo lleva un orden, unos pasos.  Sin prisas. Estos momentos son fundamentales en el proceso porque de aquí va  a salir reforzado, venciendo las primeras dificultades. Encontró su trabajo, feliz, contento, se sentía útil, se administraba muy bien y además seguía con nosotros ya  como colaborador  en ayuda de los demás compañeros.
Pero un buen día hace como tres meses me dice  que siente molestias en la garganta…. De inmediato acude a los servicios médicos y me trae un informe que había que operar. Amigos; apareció la terrible enfermedad. Todos en Comunidad y más personas le pedíamos a Dios  por  su situación y que continuara con fuerza para hacer frente a lo que se le presentaba y ayudara  al equipo médico. Y que,  por favor, no le desapareciera la voz.  Se realizó la operación. Al siguiente día fuimos a visitarlo a la UCI una religiosa y yo. Tenía todo el cuello vendado y ¡milagro! ¡Milagro! Cuando llegamos nos miró nos dio las manos, nos sonrió y podía hablar. En aquel momento le dimos gracias a Dios. ¡Señor gracias!.  Su YO estaba rebosando de fuerza y de vida. Ya termino: le han dado las sesiones correspondientes de  radio,  no  lo ha paso bien, pero su fuerza no decae. Le han dado su rehabilitación, continua  su recuperación. El voluntariado y todos estamos con él y su familia que está fuera. Los jóvenes le han regalado unos trabajos manuales.  Gracias a  Dios lo va superando todo. Y ahora viene lo bueno. Tiene una fuerza interior, tiene unas ganas de vivir, tiene una cantidad de proyectos  que  le nacen de su YO único e  irrepetible  que nos da fuerza a todos y a sus mismos compañeros. Nos dice.¡ Que salimos adelante!. Es verdad. Aquí no ha pasado nada. Continúa con su  tratamiento médico, y también con sus revisiones médicas, que lo están haciendo todo muy bien. ¡Gracias Señor hemos recuperado a una persona!.  Con su fuerza interior  que antes no existía va venciendo  su enfermedad. Alicante, 14 Septiembre 2017. Salvador.

viernes, 7 de julio de 2017

ESCUCHEMOS A LA PERSONA POBRE Y NECESITADA… Y LUEGO ACTUEMOS.

Desde  que comenzamos, siempre hemos procurado que la atención, el servicio, la ayuda… a la persona muy muy pobre, que diariamente llegan a nuestra Casa de Acogida y Seguimiento, sea lo mejor posible. Al cabo de 27 años, no sé el número de personas que habremos atendido, servido y ayudado.
Muchas han estado Acogidas y, gracias a Dios, salieron del inmenso campo de la pobreza y gozan de su dignidad. Rompieron las raíces que  tanto tiempo las  tenían atadas.
Actualmente, otras,  siguen los mismos procesos que las anteriores poniendo todo su empeño, esfuerzo y todo su corazón para conseguir su dignidad.
Todo ello, tiene  un valor incalculable, porque esta persona, va realizando un camino por donde va a caminar, no exento de dificultades, para entrar  en su felicidad.
Es aquí, en este camino, en este proceso, donde se ve la necesidad que tienen estas personas, cuando deciden  salir de sus situaciones de pobreza, de que alguien las acompañe y ayude a dar sus pasos. Solas imposible.
Pero debemos tener en cuenta, que contando con nuestra  compañía, han de ser ellas mismas, las protagonistas de su propia liberación.
No todas han seguido los mismos caminos. Hay personas que no pudieron o no quisieron. Abandonaron el proceso que habían comenzado. Respetamos su libertad, pero todas y todas tuvieron las mismas oportunidades. Y aún abandonando el camino emprendido, las seguimos ayudando y no las perdemos de vista por si algún día quieren volver. Todos nos podemos equivocar y todos tenemos derecho a rectificar, pues  aquí  las esperamos para volver a empezar, como muchas veces ha ocurrido. “Tratar a las demás personas  de la manera  en que vosotros queréis ser de ellas tratados” (Lc. 6,31).
Todo lo  hemos hecho y seguimos haciéndolo, con la ayuda del Señor, con los mismos y a veces escasos recursos que disponemos, pero nunca se han marchado sin haber compartido con nosotros sus necesidades, sus sufrimientos, sus dolencias, sus fracasos… poniendo siempre remedio a sus carencias, en lo que buenamente hemos podido, con  todo respeto y cariño hacía estas personas.
La pobreza sigue su curso y   se refleja su actividad  no solamente en  la escasez  de recursos materiales, sino lo más importante, en el abandono que sufren muchas personas en su  soledad.
Estamos convencidos en ACOMAR, de que el daño más importante que puede hacer la pobreza a  la persona  es romper y destruir el mundo interior de la misma. Por ahí comienza. Cuando nos  sentamos  a dialogar con  alguna de ellas muy muy necesitadas, que por las circunstancias que sean llegan buscando ayuda a nuestra Casa, lo primero que nos piden es alimentación, alojamiento, ropa…pero si continuamos con el diálogo, el tiempo que necesite, sin prisas, porque nos lo piden, llegará el momento en que el YO profundo de la persona, dolido, humillado… comenzará a hablar y nos irá diciendo cual es la raíz o  raíces que atan a la persona al  inmenso campo de la pobreza y el por qué. Cubrir sus necesidades  está muy bien, pero no nos quedemos ahí porque  nos quedaríamos a mitad de camino y el camino es largo.
Las  raíces de  la  pobreza son muchas y diferentes. Hay en algunas personas situaciones de tanto sufrimiento que nos puede decir: “ No me atiendas solamente mis “heridas” externas, no te quedes en mi necesidad. No te vayas, mira también mis “heridas”, las  internas. Haz todo lo posible por ayudarme a “curarlas”. Acompáñame desde vuestro voluntariado.
Por  favor, por favor, escúchame, escúchame, escúchame y podrás tocar profundizar las diferentes raíces en las que permanezco atada. Mira: Estoy atrapado/a por el alcohol, la droga, la prostitución, el abandono personal… han roto  mi comunicación y relación con los demás.  Perdí mi brújula, no tengo rumbo en  mi vida… igual me da comer, que no comer, que estar  todo el día caminando sin saber a dónde ir. Ducharme  y estar con la misma ropa todo el tiempo que sea y pueda continuar. Lo  de pasar  la noche, puede ser en la calle, en un banco de una plaza pública, en la playa, en una casa abandonada… qué más da, el colchón es el mismo, un trozo de cartón.
 Otras pueden decirnos, dentro de sus diferentes situaciones: Tengo mi familia pero se terminó la relación hace ya mucho tiempo, hubo un mal entendido y ni nos vemos ni nos hablamos, seguramente no saben si existo. He trabajado unos días, he cobrado un poco de dinero, no me he sabido administrar, se me ha terminado, lo he malgastado. Soy un “sin papeles” que dejé mi familia allá en mi país, se me ha  terminado el plazo de mi documentación y estoy en “vía muerta”. Soy una chica jóven, he caminado en el campo de las dependencias, en el consumo y en otros lugares… estoy embarazada… quiero que nazca mi hijo, no tengo quien me ayude. Soy un enfermo mental y además soy consumidor de droga y me encuentro abandonado…
Amigos, amigas, no era solamente la comida, el techo, la ropa… lo que necesitaba la persona. Su situación no se arreglaba cubriendo su necesidad. No. No. Hay  dentro de la persona muchas más situaciones que hay que solucionar para poder realizarla. Ahí hay que llegar, para  ver su realidad y poder comenzar el camino que nos puede pedir. Ya no  se  va a tratar de dar a la persona algo material, se va a tratar de darse a la persona.
¡Cuántos sufrimientos, cuántos lamentos, cuántos silencios llenos de dolor…!. ¿Verdad que es necesario no quedarnos en cubrir su necesidad?. ¿Verdad que el ayudar a una persona a salir del campo  de la pobreza e ir poco a poco eliminando sus  raíces no se consigue ni con un bocadillo, ni con un alojamiento, ni pagándole la luz o el  consumo de butano?.
Si vamos a profundizar en el compromiso de ayudar, solos es imposible hacerlo. Partimos de que  somos “seres limitados” y nos podemos cansar. Pero nunca hay que tener miedo: “Os daré un corazón nuevo y pondré en vosotros un espíritu nuevo, os arrancaré ese corazón de piedra y os daré un corazón  de carne… y seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios” (Ez 36 26, 28).
Pero hay más. Estas raíces  son la parte superficial, luego durante el acompañamiento a la persona, si se dialoga mucho con ella y se le va transmitiendo seguridad, paz, amistad…la misma persona nos llevará a otra situación muy dura que habrá que “curar”. Son  sus lamentos. Los lamentos de su YO. Hay que poner mucho corazón para escucharlos de cerca, porque hay que escucharlos  con el corazón, porque los problemas que salen del corazón de la persona pobre y necesitada y pueden ser: “Estoy fracasado o fracasada, hundido o hundida, marginado o maginada, excluido o excluida, ignorado o ignorada olvidado o olvidada, agotado o agotada…Estas son las “heridas internas” que hay que “curar y “sanar”. Estas  “heridas” son las que tienen el  YO,  de la persona, “roto”, “destrozado”, en un vacío interior profundo.  Amigos y amigas,   aquí  no hay vida.
Esto no se debe olvidar, que la realización de la persona ha de ser desde dentro hacía fuera. Ahora hay que dejar todo lo externo. Ya  tiene todos los servicios de atención primaria cubiertos, que vaya día a día sirviéndose de ellos: alimentación, higiene, alojamiento, búsqueda de empleo, tratamiento médico (si lo necesita)….Procurando llevar un orden, que habrá que revisar. Estas personas no se sienten realizadas porque tengan toda la necesidad externa cubierta No. No. Hay un tema muy importante en su vida que es su YO y el vacío interior en el que se mueve. El pobre es persona y por lo mucho que ha sufrido, no camina.
Si poco a poco, dialogando,  escuchando, hablando se comienzan a compartir sentimientos de afecto, comprensión, aceptación, atención,  ternura… nacidos del Evangelio, de un corazón que AMA y se acerca a la persona, que se entrega a la  persona, que se da a la persona y que camina  con ella en el proceso que le corresponda, que mutuamente se ha preparado, se puede ir llegando muy lentamente al YO profundo de la persona y se puede ir creando un ambiente de  satisfacción interior.
Cuando estas personas ven y palpan que no se les rechaza, que no  se tienen en cuenta  sus situaciones pasadas, ni su estado actual de marginación, drogodependencia, delincuencia… y van comprobando que son aceptadas con generosidad, con alegría, con paz, que si cometen errores, se puede  empezar de nuevo… todo ello nos lleva a un entendimiento mutuo y a una transmisión de sentimientos mutuos y ambos,   acompañante y acompañado aprenderán el uno del otro y nos daremos cuenta que esta persona, marginada y excluida… que tenía sus raíces en el inmenso campo de la pobreza, se va descubriendo que  se van eliminando y comienzan a salir en su corazón brotes nuevos de  esperanza que van a llenar el vacío interior y su YO.  Se  irán “curando” y sanando esas “heridas” y comenzará a sonreir. Cambiará su YO en lo sentimientos que se le hayan transmitidos  y recibidos de corazón a corazón y poco a poco su YO comenzará a tener vida, porque en su YO está la fuerza, la alegría, la vida… lo que antes estaba lejos hoy lo tiene cerca, se terminó el vacío interior… busca a su familia, busca su salud, busca a quienes le hayan ayudado, el voluntario/a que le dado de comer, que le ha servido, que le ha hablado,  que le ha limpiado las lágrimas,  que le ha sonreído,  que le cogió las manos cuando  más dura era su situación, que lo escuchó, lo escuchó, lo escuchó una y mil veces cuando le costaba hacer el camino el proceso, cuando quería marcharse porque aquello era muy duro y le hablaba y le hablaba… con su corazón a su corazón, cuando lo miró a los ojos mientras le servía    la merienda o le daba las medicinas, cuando le han dado ropa  limpia  Ahora busca ser útil, busca su libertad, busca su sonrisa, busca su paz, su dignidad… En su YO encontró  la libertad. Son momentos  inolvidables en la vida de cada persona.    
“Tuve hambre y me diste de comer. Estaba en la calle y me diste techo. Estaba en la droga y me acogiste. Estaba “hundido”, “marginado”. “excluido” y me diste tu mano para salir. Lloraba por mi situación de soledad y dolor y me limpiaste mis lágrimas. Mi YO estaba “enfermo” por mis muchas “heridas” y me las curaste. Me sentaba a la mesa a comer y me servías la comida…Hoy tengo vida.”
En nuestra Casa, en nuestro voluntariado el trabajo se convierte en servicio. Somos Comunidad de laicos al servicio y atención de estas personas muy  muy pobres. Somos un   pequeño grano de arena, que junto a estas personas estamos intentando llevar adelante  un poquito de solidaridad, comprensión, escucha y AMOR. Estamos convencidos que unidos podemos ir consiguiendo día a día que la persona muy muy pobre pueda ir saliendo del campo de la pobreza donde  se encuentra. Todos somos ACOMAR. “ Buscad primero, el reino de Dios y su justicia y todo lo demás se os dará por añadidura.”(Mt 6,33).
Alicante, 18 Junio 2017. Salvador.